Dragon Age: Inquisition

Dragon Age: Inquisition 1.0

No te importará que la historia nunca acabe

Dragon Age: Inquisiton es la tercera parte de la saga de juegos de rol fantasía de Bioware. Esta historia de alianzas inestables y catástrofes terribles es épica en cuanto a tono y extensión pero falla un poco en la ambición y la falta de sutileza. Ver descripción completa

PROS

  • Mundo vasto que te sumerge
  • Historia épica (y larga)
  • Buenas voces
  • Sistemas de combate buenos y variados

CONTRAS

  • Comienzo demasiado intense
  • Muchos errores que te despiertan de la experiencia
  • Puede parecer que no tienes puntería si no prestas atención

Excelente
9

Dragon Age: Inquisiton es la tercera parte de la saga de juegos de rol fantasía de Bioware. Esta historia de alianzas inestables y catástrofes terribles es épica en cuanto a tono y extensión pero falla un poco en la ambición y la falta de sutileza.

Minucias masivas

Después del inicio a toda pastilla del juego, todo se calma un poco y tienes tiempo para respirar y reflexionar sobre lo que ha ocurrido –o lo que te desvía del camino del juego.

Cuando te encuentras de nuevo en el área de la misión, conocida como The Hinderlands, te llegarán un montón de mini tareas. Recuerda que muchos te consideran la única esperanza para salvar la civilización y te piden que encuentres anillos de boda perdidos y ganado extraviado. Sé que eso es algo estándar en los juegos de rol, pero dada la falta de presentación de la vida de tu personaje y las prioridades de antes del apocalipsis, es todo un poco desconcertante.

Adapta tus expectativas en consecuencia y rápidamente te encontrarás en la parte fuerte de este juego de rol. Las vastas áreas de mundo abierto son parte esencial, y están repletas de habitantes contra los que luchar o con quienes hablar. Estas zonas más grandes están complementadas con entornos más pequeños y detallados centrados en las interacciones sociales, ya que añaden profundidad a la intriga y a la política del mundo. Esta estructura te permite escoger en qué centrarte mientras te vas sumergiendo más en el mundo.

Son todos estos aspectos unidos los que conforman un juego masivo y sobrecogedor.No es un juego simplemente para rellenar, ni aunque solo te centraras en la historia principal. Te ofrece 30 horas de diversión, mucho más que juegos con estructuras parecidas que se centran en misiones secundarias para apuntalar una misión principal menor.

Simplemente complejo

No es solo la expansión de Dragon Age: Inquisition lo que puede abrumar, sino que los combates y el sistema de conversaciones también podría ahuyentar a usuarios principiantes.

Empiezas con la creación de un personaje. Tienes que seleccionar la raza, el género y la clase, y tienes muy poca información del impacto de cada elemento sobre el juego. Son decisiones que tendrán mucha influencia en la clase social y el estilo de lucha. Mi personaje estaba mal visto por su herencia y sus interacciones se veían afectadas. Aunque esto pueda parecer poco importante, cuando tienes que tomar tantas decisiones que no son moralmente claras y con la opinión de otras personas influyendo en los resultados, un estatus social bueno puede ser muy beneficioso.

Un ejemplo es si tomar la decisión de dar un discurso antes de cualquier misión política o no. Me atreví a no hacerlo, y eso molestó a uno de los que estaban de mi lado por falta de pompa, pero gustó a otros porque fui directo. En ese momento eso tuvo poco impacto y, sin embargo, cambió el estado de futuras interacciones con cada personaje. Me encanta esta profundidad y el modo en el que cada resolución forma parta de una narrativa mayor. Para los que les gusta acabarlo todo, el hecho de que una acción te salga bien y mal a la vez puede ser un poco molesta.

A pesar de su complejidad, Dragon Age: Inquisition es bastante accesible. Se pueden abrir todos los menús desde un menú radial o con unos pocos clics. Esto es muy importante, ya que con tantas opciones disponibles puedes llegar a controlar hasta cuatro personajes distintos a la vez, cada uno un su estilo de combate y sus poderes.

Los rogues, los guerreros y los mages luchan de forma distina y en cada clase hay cuatro tipos de habilidades entre las que escoger. Es un poco desconcertante y seguramente acabarás seleccionado lo que conoces antes de intentar probar algo nuevo. Mi personaje es una tank pura que usa un arma a dos manos de tal forma que Conan estaría orgulloso, pero hay muchas más opciones si quieres experimentar.

He encontrado un balance entre ella y el resto de mi tropa: normalmente selecciono un mage curador, un rogue arquero y un rogue furtivo para que me acompañen. Puedo decidir dejarles hacer, controlarlos mínimamente desde el menú de estrategias de combate o passar al control directo a través de un simple botón. Por suerte, Dragon Age: Inquisition me deja jugar como quiera y no me castiga por tomar muchas decisiones tontas (al menos en un nivel de dificultad normal).

Oro sin brillo

Gráficamente, el punto más flojo de Dragon Age: Inquisition es la escala. Siempre hay muchas cosas en pantalla y ver un brazo o pierna traspasar una armadura o incluso el paisaje, y encontrar personajes encima de mesas es algo común. Si le añades alguna que otra pequeña inconsistencia, verás que te sentirás como que el juego trata de romper la inmersión.

Y si los gráficos tratan de romper la conexión, el fantástico trabajo de voz consigue lo contrario. Cada personaje tiene su propia voz y un diálogo único. Aunque es posible que no puedas hablar con todos y cada uno de los personajes del mundo, sí que notarás que las personas con las que interactúas son más que unos simples loros de repetición.

Sí que me encontré con un problema de sonido hacía la hora 25 de juego y es que la voz de mi personaje cambió. Perdió esa voz tan suave que tenía y empezó a hablar de forma más descarada, ya que el juego decidió asociar a mi personaje con otro tipo de audio. Casi lo encontré cómico, pero consiguió romper la conexión con el juego.

Más allá de estos problemas, descubrirás un bonito mundo fantasía repleto de diseños y arquitectura increíbles que se combinan a la perfección para darte la sensación que estás en un sitio real. Cada raza y nacionalidad es diferente, pero todo está estructurado de forma cohesiva. Te puedes mover por ciudades majestuosas, tundras heladas, desiertos infértiles y paisajes oníricos distorsionados en la guerra contra las fuerzas del mal. Todos son sorprendentes y llenos de un variopinto de personajes que explorar.

Se sobrepone a los errores

Aunque tenga algunos fallos técnicos y de ritmo, cuanto de sumerjas en Dragon Age: Inquisition todo te parecerá insignificante. La simple extensión de la ficción (con todas sus historias, facciones, política y creencias) te capturará y te consumirá durante horas.